martes, abril 01, 2008

CHiPs

compañeros


Mientras ideo como aprovechar un año interesante en materia cinematográfica y que eso tenga su consecuente correlato en un "poner este blog al día", acerco una impresión de mi grato reencuentro con una serie que marcó parte de mi infancia, como buen fetichista setentoso.
CHiPs no es, ni fue en su momento, una buena serie en términos de apreciación de cierto discurso televisivo de vanguardia (como si lo fue Twilight Zone varios años antes, por decir algo). No obstante, la posibilidad de disfrutar algunos capítulos de la primer temporada en DVD, ponen de relevancia ciertos puntos positivos.

Las secuencias del rodar en moto en las que la acción es seguida con la cámara desde la posición de los vehículos de los protagonistas (Jon Baker y Francis Poncherello)están muy bien dirigidas y fotografiadas. Por momentos, comparándolas con cierta ingenuidad percibida en la dirección actoral, parece que se tratara de dos programas diferentes.

Otro punto a desentrañar es el espíritu liviano de la serie. Algo que... ¿cómo decirlo? remite a un show televisivo "acerca de nada". Y es que en CHiPs, muchos años antes de la genialidad absoluta seinfeldiana, no sucede nada. Las acciones de los protagonistas son tan irrelevantes como uno puede imaginarse la vida dos canas en patrulla por cualquier autopista del mundo. El acierto es que, con una estructura simple, el programa logra el enganche y la identificación del televidente.
Hay dos líneas fuertes a nivel argumental: un caso policial que abre en el teaser y cierra en el último bloque del capítulo, y un eje cómico que cierra en el epílogo. Y, precisamente en este último detalle, se encuentra el punto más alto de la serie, porque es uno de los pocos shows en tv de aire donde se logró que se pasasen los créditos hasta el final, ya que coincidían en montaje con el remate cómico.

La música incidental también merece un párrafo aparte, aunque se mantiene en el alto nivel conseguido por la mayoría de los seriales americanos de esa década, con buenos toques de jazz en clave funk y preeminencia del groove.
Lamentablemente no está editado en Argentina este box de seis dvds conteniendo los 22 capítulos de la primera temporada. Buceando un poco por proveedores "alternativos" se consigue perfectamente y a buen precio.
Amén de todo lo dicho, no es necesario aclarar que la serie se disfruta mucho, mucho, mucho, amparada en ese manto de piedad que otorga el paso del tiempo.

1 Comentarios:

Blogger ficcionalista! dijo...

Debo decirle, Jazzbopol, que es usted un hombre piadoso. Pero coincido con sus originales y generosas apreciaciones. Por lo pronto, las veces que volví a ver a Jon Baker y Francis Llewelyn Poncherello lo disfruté con un placer no tan culposo como en el caso de Knight Rider. Caso en que se trató más bien de una pena inconmensurable.
Saludos.

abril 07, 2008 8:27 p. m.  

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