viernes, diciembre 15, 2006

Update 1

Children of Men (Niños del hombre)

Alfonso Cuaron es un maestro. Más allá de su desembarco en Hollywood desde el perfecto retrato generacional de Y tu mamá también, su huella como gran narrador quedó indeleble a partir de lograr imprimirle alma a la insípida saga de Harry Potter (franquicia cerrada, a la hora de trasladar libro a film, si las hay).
Niños del hombre es una de las mejores historias de Ciencia Ficción, por lo menos, desde Minority Report. Más allá del argumento propiamente dicho (la idea de un mundo sin niños, con la procreación vedada), hay dos aciertos importantes en la elección conceptual del director. El primero tiene que ver con traer el conflicto al mundo real, convertirlo en “ese incipiente futuro”, dotando al film de un debate político por sobre los bordes habituales que permite la industria para tamaño presupuesto en juego.

Una maravilla de Cuaron

El segundo acierto tiene que ver con lo estético. La fotografía, con predominio de tonos azulados, le otorga una frialdad muy interesante a los ambientes bélicos. Por otro lado, y quizá sea lo sobresaliente de una película ajustadísima (y muy jugada) en todo sentido, es el recurso de desarrollar los diferentes puntos clave del film con planos secuencia. Esto no solo esto enriquece a la producción desde el lenguaje cinematográfico, sino que, además, son de una perfección técnica que asusta. Y el impacto emocional de tamañas escenas es muy fuerte dado que no se encuentra suavizado por el corte del montaje habitual. Habrá que esperar impacientemente la edición en dvd para devorarse el making off.
Y ni hablar de Clive Owen y Michael Caine. Su sola presencia basta para hacer subir puntos a cualquier película.

Casino Royale

Desde hace muchos años había una sensación rara en el ambiente del universo Bond. El mejor personaje como agente secreto de la historia, un pasado que bien podría ser visto como la génesis de determinado tipo de cine de acción (teniendo presente que todo empezó con Intriga Internacional del maestro Hitchcock, claro) y un background de historias incombustibles como fuente de futuros guiones cinematográficos, dan como consecuencia solo un puñado de buenas películas. Un porcentaje bastante bajo de las 20 producidas. Y, además, ese porcentaje de films de dudosa calidad, se acrecentó en los últimos años. Descontando el encanto de Brosnan para encarnar a 007, solo una de sus películas mereció entrar en el podio Bond: El mañana nunca muere.
Uno pensaba en la saga de Jason Bourne, por ejemplo, y no salía de su asombro pensando en la posibilidad de que James Bond transitase esos caminos.

Daniel Craig - 007

Plegarias más, plegarias menos, parece que los santos escucharon a los cinéfilos y, Casino Royal es el mejor puntapié para recuperar el tiempo perdido. Pero Casino supera aún los límites que el más acérrimo crítico de la saga haya imaginado. No trabaja, prácticamente, sobre la iconografía Bond y logra ser una de las cinco mejores películas del agente secreto con licencia para matar.
En esto tiene mucho que ver la elección de Daniel Craig como protagonista que, desde el vamos, no respeta el estereotipo Bond pero lo hace más humano y más admirable que nunca. Y también tiene que ver que Casino Royal es, más allá de una película de la saga, una excelente película por sí sola. Quizá, la mejor película de acción que se haya estrenado en el año. Y en esto tiene mucho que ver el trabajo realizado por Paul Haggis en la reescritura del guión final. El film arranca con una secuencia de acción trabajada por una persecución en “corrida callejera” que, además de estar excelentemente coreografiada, es una buena alegoría del espíritu del film, que ya tuvo su preludio cuando Bond consuma su primer asesinato con sus propias manos y en riguroso blanco y negro. Sobre la mitad del film hay una secuencia que trabaja sobre un partido de póker, clave en el desarrollo de la trama, que dura más de media hora y que no decae nunca en tensión, siendo uno de los mejores momentos del film. un punto alto para el dudoso director Martin Campbell que acá demostró su buen pulso narrativo.

Antes de cerrar, un mea culpa. En este blog, el día 18 de octubre del año 2005, cuando se conocía la designación de Daniel Craig para la nueva película de Bond, se ponía en duda seriamente la llegada a buen puerto del proyecto. Obviamente pruebas no faltaban para suponerlo, sobre todo por los caprichos del clan Brócoli, propietarios de los derechos de explotación de las novelas. Por suerte me equivoqué.

1 Comentarios:

Blogger Belerofonte dijo...

Cuaron es un espanto. Y tu mamá tb es horrible y su aporte a Harry Potter es el peor de la saga.
He dicho.

diciembre 18, 2006 11:04 a. m.  

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